Volver a nacer

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NOTI – UPIICSA. Gaceta de la UPIICSA. UPIICSA – Instituto Politécnico Nacional. Ene – Feb. Año 6. No. 35. 2006. México, D. F.

¿Cuántas veces podemos nacer? No lo sé aún, pero puedo decir que hay veces que siento que nazco al menos una vez al día… cuando despierto y siento que estoy viva. Éste tema viene a colación respecto a dos acontecimientos, el primero es la llegada de un nuevo año, y el segundo es la curiosidad que siempre me ha causado el Ave Fénix, que a últimos años rescata J. K. Rowling.

Se relaciona al ave Fénix con Egipto y el culto al sol, pero su patria dicen era Etiopía. En la mayoría de las culturas antiguas se conoce su existencia y se le atribuyen diferentes significados que coinciden con la muerte y resurrección; por ejemplo, para los paganos simbolizaba la castidad y la templanza;  entre los cristianos, la resurrección. No hay datos precisos sobre su periodo de vida, la mayoría de los  mitólogos lo cifran en quinientos o mil años, sin embargo coinciden en que su aspecto era de gran belleza: de mayor tamaño que un águila, semejante a una garza y, con plumaje en colores rojo fuego, azul claro, púrpura y oro.   La leyenda del Fénix proviene del misterio entorno a su muerte y vuelta a la vida. Al ser un ave mitológica y única, no puede reproducirse como el resto de los animales; cuando siente que el fin de su existencia llega, recoge plantas aromáticas y construye un nido que expone a los rayos solares; el calor del sol incendia su nido, el Fénix arde con él y se convierte en ceniza. Algunos estudiosos dicen que de la ceniza nace una pequeña oruga que en poco tiempo se convierte en el nuevo Fénix, otros dicen que de la ceniza se genera un huevo, que el mismo sol empolla y de ahí surge el Fénix. 

Por otro lado, el año nuevo de forma personal  y desde hace algunos años, ha significado no la idea de enumerar propósitos – que luego ni realizo -, sino la oportunidad de vivir, amar, trabajar y adquirir cada vez mayor conciencia de mi misma y de lo que hago. Coincido con Fromm, en que el hombre esta dotado de razón, es vida consciente en sí misma; tiene conciencia de sí mismo, de sus semejantes, de su pasado y de las posibilidades de su futuro. Palabras que resumen lo que deberíamos ser y hacer; no buscar los satisfactores materiales y superfluos que nos ofrece la vida mercantilizada y rápida de ahora; por el contrario, encontrar y reconciliarnos con nuestro pasado, aprehender[4] de nuestros errores y al mismo tiempo entender nuestro presente para aprovecharlo; porque a su vez ese presente es el camino que construimos para realizar las posibilidades que nos ofrece el futuro.

Es importante resaltar el hecho de que no hablo de propósitos, sino de posibilidades, que es en verdad lo que tenemos en un futuro, ningún ser humano puede controlar su futuro, pero si aprovechar las oportunidades que se presenten. Basándome en los planteamientos anteriores y retomando el título de este artículo, reflexiono acerca de que los seres humanos nacemos biológicamente hablando en el útero materno, pero cada día nos desarrollamos en una matriz social y familiar; donde debemos darnos la oportunidad de aprender, entender y como el ave Fénix, renaciendo constantemente de nuestras cenizas, que con cada año que termina, están llenas de experiencias gratas -otras no tanto-, pero que al final, nos ayudan en el proceso de convertirnos en mejores seres humanos. Imaginemos que oportunidad tan grande se nos presenta cada año o cada mes o cada día; renacer pero con conocimientos y experiencias ya vividas, algunas ya reflexionadas y quizá otras ya entendidas.  

Se preguntarán cuál es el fin que conlleva toda esta serie de reflexiones; es difícil de explicar en un texto que no me deja fluir los sentimientos como quisiera, pero, el fin último de todo lo que podemos hacer cada vez que nazcamos por decisión o por circunstancia de vida es buscar nuestra libertad de vida, de acción y sobre todo de pensamiento; para ayudarme en esta explicación,  me permito citar a Savater[5]: “Nadie sabe qué es en términos absolutos lo bueno y lo malo, de modo que cada uno tiene que intentar buscarlo a su modo y tener derecho a equivocarse por sí mismo. Ser libre no es nada…devenir libre es todo. No partimos de la libertad, sino que llegamos a ella. Ser libre es liberarse: de la ignorancia, del exclusivo determinismo genético moldeado según nuestro entorno natural y/o social, de apetitos e impulsos instintivos que la convivencia enseña a controlar. La libertad es la conquista de una autonomía simbólica por medio del aprendizaje que nos aclimata a innovaciones y elecciones sólo posibles dentro de la comunidad”.  

Por lo tanto, los invito a reflexionar en la idea de renacer cada vez que podamos, porque así podemos sentir la vida fluir en nuestro cuerpo y mente; no hagamos propósitos, construyamos caminos a nuestras posibilidades futuras, sin fijar tiempos o metas estrictas, más bien con la libertad de actuación, decisión y aprendizaje que nos presente la vida. Porque sólo por el aprendizaje a través de nosotros mismos podemos vencer la ignorancia -propia y ajena-, y vivir según las reglas de nuestra sociedad o entorno, pero al mismo tiempo en nuestra propia libertad.


[1] Rowling, J. K. Harry Potter y la cámara secreta. Publicaciones y ediciones Salamandra. México

[2] http://usuarios.lycos.es/lordfenix/avefenix.html

[3] Fromm, E. El arte de amar. Paidós. México. 2004

[4] Es la fase superior de un aprendizaje, donde lo que se aprende deja en las personas huellas profundas.

[5] Savater F. El valor de educar, Ariel, México, 1997 y Los caminos para la libertad. Ética y educación, Ariel – Tecnológico de Monterrey, México, 2000

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